COMPRENDIENDO CÓMO PIENSAN Y SIENTEN LOS NIÑOS(AS)

El tercer elemento básico de la disciplina positiva es comprender cómo piensan y sienten los/las niños/as.

Cuando vemos el mundo a través de los ojos de un pequeño(a) de 1 año de edad, de 5, o uno de 13 años, podemos comenzar a entender su comportamiento y ser madres mucho más eficaces.

En este apartado, vas a aprender cómo alcanzar tus objetivos de crianza mediante la entrega de calidez y estructura según sea la etapa de desarrollo de tu hijo(a).

0 a 6 meses

Los recién nacidos son totalmente nuevos para el mundo.
No pueden entender el sentido de las cosas.
Se asustan fácilmente. Necesitan sentir que están seguros y protegidos.

Es muy importante en esta etapa que los padres y madres proporcionen al niño(a) mucho afecto.

Dar estructura no es necesario en esta etapa.
Los bebés no comprenden las normas ni las explicaciones.
Sólo necesitan que sus necesidades sean satisfechas.

Los bebés no saben expresarse con palabras.
Lloran para hacernos saber cuando necesitan algo.
Y pueden aprender rápidamente si confían en nosotras para escuchar y responder.

Lo más importante que los padres y madres pueden hacer en esta etapa es responder a un bebé y tratar de averiguar lo que él necesita

Una de las cosas que los bebés necesitan es ser acariciados, llevados en brazos y mecidos.

Dar cariño a su hijo(a) en esta etapa de su vida es muy importante en su relación.
Si se siente seguro/a contigo, no va a tener miedo de aprender cosas nuevas cuando llegue el momento.

El cariño físico también es importante para el desarrollo del cerebro de tu peque.
Mecerla y llevarla en brazos son como alimentos porque construyen conexiones entre las células cerebrales.

Los bebés no entienden sus propios sentimientos.
Asimismo, tampoco entienden cómo te sientes tú.
Cuando lloran, no están tratando de que tú te enfades o te pongas nerviosa.

¡Ni siquiera saben qué significa “enfadarse”! ¡Ni siquiera saben por qué lloran!
A veces, su propio llanto puede asustarlos/las.

Recuerda que el llanto es normal, incluso si continúa aún cuando intentas dar confort a tu bebé.
Y es normal que el llanto dure mucho tiempo, especialmente cuando anochece.

En esta etapa, lo más importante que los padres y madres pueden hacer es demostrar a su bebé que está seguro. Cuando él se siente seguro contigo, desarrollará un apego seguro.

Este apego, o vínculo, como ya hemos hablado, será la base de la relación con tu hijo/a en los próximos años.

Durante esta etapa, los bebés aprenden a utilizar sus músculos, a coger objetos y a masticar.
Les encanta agarrar las cosas y metérselas a la boca.

Agarrar y masticar objetos desarrolla los músculos de tu bebé.
Cogiendo los objetos es como aprenden a usar las manos y dedos.
Masticando es cómo ejercitará los músculos necesarios para comer alimentos sólidos y para hablar.

Cuando tu bebé se mete en la boca un objeto no es que sea “malo”.
Sólo actúa por instinto.
El bebé está utilizando el único método que conoce para aprender qué son esos objetos.
Y de esa manera está ejercitando músculos muy importantes.

Tan pronto como los bebés son capaces de ponerse las cosas en la boca, la tarea de un padre y una madre es asegurarse de que no haya nada cerca que pueda dañarlos.
Si los bebés, se meten objetos pequeños en la boca, se pueden asfixiar.
En el caso de que se metan productos químicos o suciedad, se pueden enfermar.

Es muy importante eliminar cualquier cosa que pueda perjudicar al bebé si se la lleva a la boca.

Recuerda que los bebés de esta edad no entienden de peligro.

La mejor solución es garantizar que el medio ambiente sea seguro.
Más tarde, cuando su lenguaje y comprensión se desarrollen, podrá empezar a enseñar a su hijo(a) acerca de los peligros.

6 a 12 meses

A esta edad, por lo general los bebés sonríen más y lloran menos.

Cuando lloran, tal vez sea porque tienen miedo cuando tú te vas.
Un bebé de esta edad se dará cuenta de que has salido de la habitación, pero no entiende que volverás.
Tienes que trabajar la práctica de la confianza, dejándole breves momentos del día solo/a, sin que te vea.
Así irá tomando la confianza de que su madre siempre vuelve.

Esto puede ser muy aterrador para un bebé.
Puede sentirse completamente desvalido.

Una de sus tareas más importantes durante esta etapa es construir la confianza de tu hijo(a) en ti
El necesita saber que tú siempre estás cerca.

Los bebés de esta edad también pueden llorar porque le están saliendo dientes.
La dentición puede causar mucho dolor, pero el bebé aún no puede decir que le duele.

Otra razón para llorar en esta etapa es que tengan alguna enfermedad.
Sin lenguaje, tu bebé no puede decirte dónde le duele o qué le pasa.

Los niños(as) tan pequeños no saben cómo decir que tienen fiebre, dolor de cabeza, de
estómago, de garganta, o que sienten náuseas.
Sólo pueden llorar.

Otra de las razones por las que los bebés lloran, es porque sus cerebros se hacen
cada vez más “organizados”.

Es normal que los bebés lloren a la misma hora cada noche.
Esta es una señal de que sus cuerpos y cerebros están desarrollando un ritmo.
Llorar es parte de este proceso.

Pero tu bebé no entiende lo que le está sucediendo.
Le ayuda saber que tú estás cerca en el momento en que se siente superado/a por los sentimientos que acompañan
al llanto.

Una de las cosas más emocionantes que ocurre en esta etapa es que los bebés comienzan a hablar.
Al principio, balbucean.
Luego harán sonidos como “ba”, “da” o “ma”.

Los niños(as) aprenden los sonidos de su lengua materna cuando sus padres y
madres responden a sus balbuceos. Cuando su bebé diga “ba”, le puede responder
con “ba ba ba”.

Cuando usted responde balbuceando, él aprende que “ba” es un sonido importante y le sirve para su aprendizaje el repetirlo.
Con el uso y la repetición, ese sonido llegará a ser una palabra.

También aprende que cuando habla, es escuchado(a) y se le responde.

Responder a los balbuceos de su hijo/a es uno de los pilares más importantes de vuestra relación, pues fomenta la comunicación.

Esta fase inicial, puede ayudar a al niño(a) a aprender a expresar sus sentimientos.
También puede demostrar que tú estás dispuesta a escuchar lo que tiene que decir y que vas a respetar sus intentos por comunicarse contigo.

1 a 2 años

¡Esta es una época de cambios increíbles!
Durante esta etapa, tu hijo(a) comenzará a caminar y sufrirá una “explosión de lenguaje”

El caminar lo cambia todo.
Ahora tu niño(a) puede ir donde él quiera.
Puede alcanzar cosas que antes no podía.

El bebé está muy emocionado con su nueva independencia.
Le encanta explorar cada esquina, tocarlo todo, saborear todo.

Esta exploración es el viaje de descubrimientos de tu hijo(a).
Es la forma en que aprende acerca de este fascinante mundo.

Todos los niños(as) necesitan explorar, tocar y saborear.
Es absolutamente necesario para su desarrollo cerebral.

Cuando explora, tu hijo(a) es un/a científico/a.
Va a hacer experimentos para saber qué objetos hacen ruido, cuales se caen, cuáles flotan.
Estos experimentos le enseñan acerca de los objetos en su mundo.

Por ejemplo, dejará caer un juguete una y otra y otra vez.
No lo hace por molestarte.
Lo que hace es tratar de comprender lo que es “caer”.

El/ella meterá las manos en la comida para descubrir su textura.
Se meterá juguetes en la boca para descubrir su sabor.
Escupirá su comida para saber qué se siente y luego se sorprenderá riendo.

Ninguno de estos comportamientos es “malo”.
Es tarea de tu hijo(a) en esta etapa descubrir su mundo.
Es tarea de los padres y madres asegurarse de que el mundo es seguro para la exploración.
Si tu hijo(a) puede explorar con seguridad, va a aprender mucho con gran rapidez.
También aprenderá que su mundo es un lugar seguro.

Con todos esos experimentos, tu hijo(a) conocerá una impresionante cantidad de nuevas palabras y de forma muy rápida las aprenderá.
Va a querer saber el nombre de todo lo que ve.

Esta es una oportunidad maravillosa para dar a los hijos(as) un rico vocabulario e infundirles el amor por las palabras. Es importante:

• Hablar con él(ella)
• Leerle
• Escucharle
• Responder a sus preguntas

Durante esta fase, tu tarea es fomentar la independencia de tu hijo(a).

El necesita saber que tú vas a respetar la necesidad de independencia y que apoyarás su increíble deseo de aprender. La necesidad de independencia de tu hijo(a) podría dar lugar a algunos conflictos.

En esta etapa, los niños(as) empiezan a decir “¡no!”.
Cuando un niño(a) dice, “¡no!”, no significa que está siendo desobediente o desafiante, sino que está tratando de decirte cómo se siente.

Aunque los/las niños(as) conocen los nombres de muchos objetos, aún no saben el nombre de los sentimientos.
Es muy difícil para ellos explicar sus sentimientos.

Cuando un niño(a) dice “¡no!”
Podría estar tratando de decir:

• “No me gusta eso”
• “No quiero dejarlo”
• “Yo quiero eso”
• “Yo quiero elegir mi propia ropa”
• “Estoy frustrado(a)”

Tampoco saben cómo se sienten las otras personas.
Si no pueden hablar de sus propios sentimientos, tampoco pueden nombrar los de los/las otros/as.

Cuando estás cansada y necesitas paz y tranquilidad, tu hijo(a) no es capaz de entender lo que necesitas.
Si hace ruidos, no es que sea “malo”.
Es que no entiende cómo te sientes.

Cuando tienes prisa y tu hijo(a) no se viste rápidamente, no es por que esté tratando de que llegues tarde.
Es porque no entiende por qué tiene que salir ahora, justo cuando está dibujando su obra maestra o simplemente no le apetece salir.

Cuando está lloviendo y quieres que tu hijo(a) se ponga el chubasquero y dice “¡no!”, no es porque te desafíe.
Es porque no entiende todavía lo que se siente cuando tiene la ropa mojada, o porque quiere elegir por sí mismo/a qué ponerse.

Los pequeños(as) sufren muchas frustraciones en esta etapa.
Quieren ser independientes, pero no podemos permitirles siempre que hagan lo que ellos/as quieran.

No sólo dicen mucho “¡no!”, sino que también escuchan muchos “¡no!”.

Los niños(as) se sienten frustrados muchas veces a lo largo del día, porque los adultos les dicen “¡no!” muy a menudo. Estamos tratando de mantenerlos/as seguros/as y de enseñarles normas importantes.

Pero ellos no entienden nuestras intenciones.
Sólo sienten la frustración de oír siempre “¡no!”

Como resultado, los niños(as) pequeños hacen rabietas.
La frustración se acumula en ellos/as y no saben cómo expresarla.
Su lenguaje no está lo suficientemente desarrollado para manifestar sus sentimientos.

Así es que a veces se dejan abrumar por la tristeza, el desánimo y la frustración.
Y expresan esos sentimientos a través de las lágrimas, gritos, o arrojándose al suelo.

¿Te reconoces en esta experiencia?.
A veces nos sentimos frustradas al no entender la intención de nuestros/as niños(as) cuando dicen “¡no!”, y también nosotras hacemos rabietas.

En esta situación, podemos enseñar a nuestros/as hijos/as cosas importantes, tales como la forma de manejar la frustración y expresar los sentimientos de manera constructiva.

Esta primera enseñanza de solución constructiva de conflictos es otro elemento importante en el desarrollo de tu hijo(a).
Se fortalecerá vuestra relación y aprenderán habilidades que les durarán toda la vida.

2 a 3 años

Durante esta etapa, los padres y madres veréis cambios en el comportamiento de tu hijo(a) que os podrían preocupar, pero en realidad se trata de signos de su creciente comprensión, del mundo que los rodea.
Es muy habitual que estos cambios adopten la forma de temores o miedos.

Hay niños(as) que tienen miedo de la oscuridad.
O quizás comiencen a temer a los animales, a nuevos sonidos, o a sombras.
O también tu hijo(a) se puede echar a llorar desconsoladamente cuando tú te vas marcha.

A menudo, te preocupas mucho por estos cambios.
Sobre todo si coinciden con la separación.

Piensas que tu hijo(a) está actuando de forma inmadura.
Me gustaría que pensaras en realidad, que son signos de que está madurando.
Deja de culparte y responsabilizarte por un proceso natural, que por desgracia, en muchas ocasiones, sin saberlo complicamos.

A medida que tu hijo(a) entiende más lo que es el peligro, aprenderá a temer ser herido/a.
A medida que crece, usa su imaginación para pensar en cosas que no puede ver, es ahí cuando comienza el temor a monstruos y fantasmas.

Este puede ser un momento de mucho miedo para él(ella).
Todavía no tiene suficiente experiencia para saber la diferencia entre ficción y realidad.
Cree que lo que ve realmente existe.

Pueden aparecer miedos a máscaras, a dibujos en los libros, o a juguetes con aspecto más atemorizantes.
Esto ocurre porque ha aprendido sobre el peligro, pero todavía no sabe que algunas cosas no son reales.

En la mente de tu hijo(a), todo está vivo.
Si tú te pones una máscara que de miedo, él/ella piensa que tú te has convertido esa criatura.
Si él imagina que hay un monstruo debajo de su cama, lo va a dar por cierto.

Tu hijo(a) también puede tener miedo de que lo/la dejes solo/a.
Esto es porque él ya entiende acerca del peligro, pero todavía no se da cuenta que tú siempre volverás.
Puede sentirse muy asustado/a cuando se le deja solo/a, con el padre que no tiene muy tratado o con gente que no conoce muy bien.

En estos casos hay que tranquilizarlo/a.
Hay que dar a la otra parte la confianza, para que el/la niño/a sienta que se va con seguridad y pueda calmarse y sentirse tranquilo/a.
Si te ve angustiada, en el lenguaje no verbal, le estás diciendo que no es seguro que se vaya.
Así que con más fuerza se agarrará a ti.
Esto conduce a la creación de miedos. A la creación de estructuras mentales donde cada vez que tiene el /la niño/a tiene que ir con el otro progenitor o quedarse en casa de alguien sea más duro y doloroso.
Es decir, una etapa evolutiva normal la podemos convertir en un trauma al no tratarlo con naturalidad.

Soy consciente de que dejar ir a nuestros/as hijos/as es muy complicado.
Sobre todo si tenemos la certeza de que los/as metemos en la boca del lobo.
Por eso ha sido tan importante trabajar en ti primero.
Cuando te haces consciente de tus miedos, heridas y apegos, sabrás cómo actuar de forma sana en la crianza y educación de tu hijo/a, sobre todo, al presentarse situaciones en las que eres tú la que tienes que guiar a tu hijo/a.

En esta etapa, tu hijo(a) necesita mucho apoyo y sensación de seguridad.
Saber que tú entiendes y respetas sus sentimientos y que le garantizas su seguridad.
Ante esto te preguntarás.
¿Cómo voy a saber que mi hijo/a está bien cuando está con la otra parte?
La respuesta es muy simple, que no sencilla.
Manteniendo una buena comunicación el otro progenitor.
No conozco otra manera.
Cuando no hay hostilidad, cuando hay entendimiento, enfoque de ambos en el bienestar del/la menor.
Insisto, uno de los objetivos del programa es conocerte tú, empoderándote, para recolocar a tu expareja como padre de Tu hijo/a.

Otro signo de desarrollo a esta edad es una repentina timidez.
Incluso niños/as que fueron muy desenvueltos/as cuando más pequeños/as, en esta etapa pueden actuar de
manera muy diferente.
De repente, tu hijo(a) dará muestras de timidez ante extraños.
Este es un signo de su creciente comprensión de las relaciones humanas.

Este nuevo comportamiento no es que sea maleducado/a o un rechazo.
Es una respuesta inteligente a la situación.
Tu hijo(a) ya entiende el peligro y sabe la diferencia entre extraños y las personas conocidas.
Su cautela frente a desconocidos/as demuestra que comprende más y más acerca de su mundo.

Otro hecho que a menudo preocupa a los padres y madres es la repentina negativa a ser tomados en brazos por sus amigos o parientes.
Cuando esto sucede, no es que tu hijo(a) sea como decía antes maleducado/a.
Es que está queriendo tener control sobre su propio cuerpo.
Quiere decidir por sí mismo/a quién lo puede tocar.
No le regañes, deja que actúe según su necesidad.

Este es un avance muy importante.
Para enseñarles a los niños(as) la seguridad y privacidad de su cuerpo necesitamos respetar su derecho de que ellos/as puedan controlar sus propios cuerpos.

Recuerda que tu hijo(a) todavía no entiende lo que otras personas sienten.

Cuando llora porque te vas, no entiende la razón por qué tienes que salir de casa.
Cuando no quiere hablar con un extraño, no entiende que esa persona está tratando de ser amable.

Tu hijo(a) está empezando a comprender sus propios sentimientos.
Aún queda tiempo antes de que pueda entender los sentimientos de los demás.

La tarea más importante para los padres y madres en esta etapa es la de respetar los sentimientos de tus hijos(as).

Enseñamos a los niños(as) a respetar a los demás, respetando los sentimientos de ellos.
Cuando ellos(as) tienen confianza en que sus padres y madres respetan sus sentimientos, confían más en ellos porque se sienten seguros/as.

Respetar los sentimientos de un hijo(a) significa:

• Ayudarle a traducir sus sentimientos a palabras
• Decirle que tú también a veces te sientes de esa manera
• No avergonzarlo/a
• No castigarlo/a por tener miedo

3 a 5 años

Este es un momento emocionante y agotador a la vez
¡Tu hijo(a) quiere saber todo!

Su mente se ha desarrollado enormemente para esta edad.
Ahora percibe que es capaz de aprender cualquier cosa.

Cuando ve algo nuevo, quiere saber cómo se llama, para qué es, cómo funciona, la razón de por qué se mueve…
¡En esta etapa los niños(as) hacen muchas preguntas!.

Algunos padres y madres se cansan de de responder a todas las preguntas de sus hijos(as).
Y a veces, ¡ni saben la respuesta!.
Pero puedes crear una base sólida para el aprendizaje de tus hijos/as, respondiendo las preguntas infantiles con respeto.

Si respetamos la curiosidad de los niños(as), ellos podrán conocer el placer de aprender.
Este sentimiento perdurará en ellos/as cuando entren en la escuela.

Las madres y padres que tratan de responder las preguntas de sus hijos(as) o de ayudarles a que ellos/as mismos/as encuentren las respuestas, están enseñando a sus hijos(as) muchas cosas:
• Está bien no saberlo todo.
• Sus ideas importan.
• Hay muchas maneras de encontrar información.
• La búsqueda de respuestas y la solución de problemas son algo divertido

Los niños(as) que aprenden estas cosas van a tener más confianza en sí mismos/as cuando enfrenten retos. Aprenderán a tener paciencia y a que es bueno querer aprender.

A veces, los niños(as) quieren aprender acerca de cosas que son peligrosas.
Por ejemplo, a encender una vela.
O qué sucedería si saltan de un árbol a gran altura.
O lo que ocurrirá si deja caer su plato favorito.

Debido a que a los niños(as) no se les puede permitir hacer cosas peligrosas, en esa etapa comenzarán a aprender acerca de las reglas o normas.
Mientras más comprendan las razones de las normas, más probable harás que las respeten.

Recuerda que tu hijo(a) quiere saber “por qué”:
¿Por qué los pájaros vuelan?
¿Por qué los peces nadan?
¿Y por qué no me dejas encender las velas?

Cuando tu niño(a) te pregunta “¿por qué?”, no es que te esté desafiando.
Es que realmente quiere saber la respuesta.

En esta etapa, a los niños(as) también les gustan los juegos de imaginación.
Pretenden ser todo tipo de cosas, incluso adultos.
A veces se pierden en sus propios juegos, porque les resultan muy reales.

Jugar es el “trabajo” de tu hijo(a).
Es la forma en que practica lo que otros/as sienten.
Se pone a sí mismo/a en situaciones de otras personas y ve las cosas a través de los ojos de ellas.

El juego es muy importante para el desarrollo de la empatía de los niños(as).

Jugar también es importante para el desarrollo cerebral de un niño(a).
A través del juego aprenden a resolver problemas, a inventar cosas nuevas, a hacer experimentos, y descubren cómo funcionan las cosas.

Los niños(as) necesitan tiempo para jugar.
Se trata de otro elemento básico en su desarrollo.

Si tienen tiempo para desarrollar su imaginación, serán más creativos/as para resolver problemas.

Si pueden desarmar cosas y armarlas de nuevo, se darán cuenta de que pueden resolver otras situaciones.

Si pueden dibujar y cantar, adquirirán más confianza en sí mismos/as para expresarse a través del arte.

Si tienen la oportunidad de elaborar argumentos, serán mejores en la solución de conflictos.

Otra característica de esta etapa es el deseo de los niños(as) de ayudar.
Querrán barrer el suelo, preparar bocadillos, lavar la ropa, pintar la casa, construir cosas…
Ayudar es para ellos/as “la práctica profesional”.
Aprenden habilidades importantes para la vida mirando y ayudando.

Cuando los niños(as) ayudan, cometen muchos errores.
Tienen muy poca experiencia, por lo que no harán las cosas como nos gustaría a nosotras que las hicieran.
Pero esta es la forma en que aprenden.

Así como a nosotras tampoco nos salen bien las cosas a la primera, los niños(as) también necesitan la oportunidad de cometer errores para así aprender.
Cuando alentamos a los niños(as) a que nos ayuden, les estamos dando la oportunidad de aprender.
Y cuando les dejamos practicar, les estamos demostrando respeto por sus aptitudes y sus capacidades.

Este mensaje tiene un gran impacto en los niños(as).
Si ellos/as se ven a sí mismos/as como capaces, tendrán más confianza para aprender cosas nuevas.
Una tarea importante para los padres y madres en esta etapa es fomentar en sus hijos(as) la confianza en su propia capacidad de esta manera:

• Responder a sus preguntas, o ayudarles a encontrar las respuestas
• Asegurarse de que tienen tiempo para jugar
• Alentarlos/as a ayudar.


La confianza de un niño(a) en su propia capacidad de aprendizaje es la base de todo futuro aprendizaje.

El niño(a) se enfrentará a muchos retos en los próximos años.
Si comienza este viaje creyendo que es capaz, es mucho más probable que pueda superar esos retos.

5 a 9 años

Esta etapa marca un importante punto de inflexión en la vida del niño(a) y de los padres y madres.
Durante este período comienza el colegio. (Depende del país)
En España empiezan con 3 años.

Cuando un/a niño/a entra al colegio, su mundo cambia.
Debe aprender rápidamente a:

• Solucionar por su cuenta, sin sus padres
• Llevarse bien con muchos/as niños/as desconocidos/as
• Satisfacer las expectativas de muchos/as adultos/as que no conoce
• Seguir nuevos horarios y rutinas

La primera experiencia escolar de los niños(as) puede afectar sus sentimientos hacia el colegio y su futuro aprendizaje. Aunque todos/as comienzan la escuela a la misma edad, no están todos/as simultáneamente listos/as para ello.
Los niños(as) pueden tener diferentes temperamentos que afectan la manera en que responden en el colegio.

El temperamento o rasgos de un/a niño/a es innato.
A priori, dependiendo de las teorías puede o no puede ser cambiado.
En lo que no hay duda es que es una gran parte de lo que tu hijo(a) es.
Podemos decir que representa su “YO” innato.
No hay temperamentos “buenos” ni “malos”, sólo diferentes.

Nuestros rasgos son lo que nos hacen únicas.
Cada rasgo tiene sus propias virtudes.

Veamos algunas dimensiones importantes de los rasgos que definen el temperamento.

  1. El nivel de actividad

Algunos niños(as) son muy activos/as, quieren correr, saltar y trepar la mayor parte del tiempo.
Casi nunca están quietos/as, ni siquiera durante la comida.
Parecen estar siempre en movimiento.

Otros/as prefieren las actividades tranquilas, como buscar cosas en libros, o jugar con puzzles durante largos períodos de tiempo.

Existe otro grupo cuyo nivel de actividad es más o menos intermedio.

  1. Regularidad

Algunos/as niños(as) tienen ritmos previsibles.
Tienen hambre a intervalos regulares y se despiertan, se van a dormir, y van al baño a la misma hora siempre.

Otros/as, tienen ritmos cambiantes.
Pueden tener hambre a mediodía un día y no tener hambre a la misma hora el siguiente.
Podrían despertar muy temprano el lunes, pero dormirse tarde el martes.

Otros/as niños(as) tienen ritmos que se encuentran en algún lugar intermedio.

  1. Respuesta a las nuevas situaciones

Algunos/as niños(as) enfrentan bien las nuevas situaciones.
Sonríen a los extraños, se juntan con nuevos grupos de niños y niñas, hacen nuevos amigos con facilidad, están dispuestos/as a probar alimentos nuevos, y disfrutan de nuevos lugares.

Otros/as, les cuesta aceptar situaciones nuevas.
Se alejan de extraños, tardan mucho tiempo en unirse a los nuevos grupos, escupen los nuevos alimentos, y dudan, o evitan ir a lugares desconocidos.

Un tercer grupo responde a nuevas situaciones de forma intermedia.

  1. Adaptabilidad

Se dan niños(as) se adaptan rápidamente a nuevas rutinas, lugares, personas y alimentos.
Pueden tardar un día o dos para ajustarse a la nueva rutina, vivir en una nueva casa o ir a otra escuela.

Otros/as, tienen un ajuste más lento.
Puede llevarles meses encontrar amigos/as en un nuevo barrio, o sentirse cómodos/as en una nueva escuela, o seguir un nuevo calendario.

La adaptabilidad de otros niños(as) se sitúa en algún punto intermedio.

  1. Distractibilidad

Algunos/as niños(as) se distraen fácilmente.
Pasan de una cosa a la próxima, en función de lo que suceda, vean u oigan.

Les lleva mucho tiempo finalizar las tareas, porque su atención es constantemente requerida en diferentes direcciones. Pero cuando están tristes, decepcionados, es fácil trasladar su atención a otra cosa y así mejorar su estado de ánimo.

Otros/as niños(as) no se distraen fácilmente.
Ellos/as permanecerán sentados/as, leerán o dibujarán durante bastante tiempo.
Y cuando tienen hambre o están tristes, es muy difícil hacerlos/as cambiar de estado de ánimo.

La distracción de otros niños(as) se sitúa en algún punto intermedio.

  1. Persistencia

Hay niños(as) en la que la persistencia es un rasgo visible, se meten en una tarea difícil hasta que la
terminan.
Tienen un objetivo en mente y continuarán hasta que conseguir lo que se proponen.
No se rinden ante el fracaso.
Pero no es nada fácil convencerlos/as de dejar de hacer las cosas que se han propuesto.

Otros/as, son menos persistentes.
Si se caen, dejarán de escalar.
Si no tienen éxito en la solución de un rompecabezas, rápidamente perderán interés.
Y es relativamente fácil convencerlos/as de que dejen de hacer cosas que no queremos que hagan.

La persistencia de otros niños se sitúa en algún punto intermedio.

  1. Intensidad

Algunos/as niños(as) tienen respuestas muy intensas a eventos o situaciones.
Si tienen dificultad con un rompecabezas, gritarán y tirarán las piezas.
Muestran ira y tristeza fuertes, pero también demuestran la felicidad intensamente.
Lloran desconsoladamente cuando están tristes y ríen a carcajadas cuando son felices.
Tú siempre sabrás cómo se sienten estos niños(as).

Otros/as, tienen reacciones moderadas.
Cuando están tristes por dentro, lloran silenciosamente.
Cuando están felices, sonríen en silencio.
Es difícil para ti como madre saber cómo se sienten estos niños(as).

La intensidad de otros niños(as) se sitúa en algún punto intermedio.

Ejercicio: El temperamento de su niño(a)

Califica a tu hijo(a) en cada una de las 7 dimensiones de temperamento.

  1. El nivel de actividad
    Bajo Alto
    1__ 2__ 3__ 4__
  1. Regularidad
    Bajo Alto
    1__ 2__ 3__ 4__
  1. Respuesta a nuevas situaciones
    Rechazo Enfoque
    1__ 2__ 3__ 4__
  1. Adaptabilidad
    Bajo Alto
    1_ 2_ 3_ 4_
  1. Distracción
    Bajo Alto
    1_ 2_ 3_ 4_
  2. Persistencia
    Bajo Alto
    1_ 2_ 3_ 4_
  1. Intensidad
    Bajo Alto
    1_ 2_ 3_ 4_

Ejercicio – Temperamento de tu niño(a)

Las formas en que el temperamento de mi hijo(a) es una virtud:




Las formas en que el temperamento de mi hijo(a) es una desventaja:




El temperamento tiene una poderosa influencia en la disposición para la escuela.
Algunos niños(as) encontrarán el nuevo entorno interesante y emocionante, se adaptarán rápidamente a las nuevas rutinas, y disfrutarán de los nuevos amigos.

Otros/as encontrarán el ambiente estresante, les llevará mucho tiempo adaptarse a las nuevas rutinas, y tendrán dificultades para hacer amigos/as.

Es importante que los padres reconozcan el temperamento de sus hijos(as) y respeten su individualidad.

No es posible convertir un niño(a) activo en uno inactivo, o hacer que uno poco persistente se convierta en uno muy persistente.

Pero podemos identificar las fortalezas de cada niño(a) y construir sobre esas fortalezas.

Podemos también identificar los problemas particulares de cada niño(a) y crear un entorno que permita a cada niño(a) prosperar.

No solo el temperamento de un niño(a) afecta el comportamiento de padres y madres.
También el temperamento tuyo influye en el comportamiento de tu hijo(a).

Las relaciones entre padres e hijos se ven afectadas por la combinación entre el temperamento del niño o de la niña y el temperamento del padre y de la madre.

Piensa en un padre o una madre que no sean muy activos.
Les gusta permanecer en casa, leer en silencio y escuchar música suave.

Ahora piensa en lo que podría suceder si una madre tiene un hijo o una hija con un alto nivel de actividad.
¿Qué pasaría si a ese niño(a) se le mantiene dentro de casa y se espera que esté sentado/a tranquilamente?

Si esta madre reconoce que su hijo(a) tiene un mayor nivel de actividad que el suyo, será capaz de ajustar sus expectativas y encontrar la forma de satisfacer las necesidades de actividad de su hijo(a).
Si no se da cuenta de que el comportamiento de su hijo(a) se debe a su temperamento, puede llegar a pensar que es “malo/a”.
Es muy importante que los padres y madres reflexionen sobre sus propios rasgos y consideren cómo coinciden con el de sus hijos(as).
Teniendo esto en cuenta, nos puede ayudar a comprender las razones de muchos conflictos de familia.

Ejercicio: Tu temperamento

Califícate en cada una de las siete dimensiones del temperamento.

El nivel de actividad
BajoAlto
1234
(Prefiero actividades tranquilas)(Prefiero estar físicamente activo/a)
Regularidad
BajoAlto
1234
(Me da hambre o me canso a diferentes horas)(Siempre tengo hambre o me canso a la misma hora)
Respuesta a las nuevas situaciones
RechazoAproximación
1234
(Me siento incómodo/a en situaciones nuevas o con gente nueva)(Me gusta conocer nuevos lugares y gente nueva)
Adaptabilidad
BajoAlto
1234
(Me cuesta adaptarme a
nuevas rutina)
(Me adapto rápido a nuevas situaciones)
Distractibilidad
BajoAlto
1234
(Puedo concentrarme en una cosa durante mucho tiempo)(Me distraigo fácilmente)
Persistencia
BajoAlto
1234
(Pierdo interés fácilmente y cambio a otras cosas)(Me concentro en algo hasta terminarlo)
Intensidad
BajoAlto
1234
(No muestro mis emociones, otra gente no sabe lo que pienso)(Cuando estoy triste, enfadada o feliz, los otros se dan cuenta)

Piensa de qué manera tu temperamento es una fortaleza.




Ahora piensa de qué forma tu temperamento no es una fortaleza.




Ejercicio: La combinación de temperamentos

Utiliza un lápiz azul y marca con una cruz la puntuación que le diste a tu hijo(a).
A continuación, conecta esas cruces con una línea siguiendo cada rasgo.

Nivel de actividad

1234

Regularidad

1234

Respuesta ante nuevas situaciones

1234

Adaptabilidad

1234

Distractibilidad

1234

Persistencia

1234

Intensidad

1234

Utiliza un lápiz rojo y marca con una cruz la puntuación que te has dado tú.
A continuación, conecta esas cruces con una línea.

Nivel de actividad

1234

Regularidad

1234

Respuesta ante nuevas situaciones

1234

Adaptabilidad

1234

Distractibilidad

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Persistencia

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Intensidad

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Diferencias entre vuestros temperamentos y rasgos

Mi hijo(a) y yo nos diferenciamos en:



Esta diferencia podría producir conflictos cuando:



Mi hijo(a) y yo nos diferenciamos en:



Esta diferencia podría producir conflictos cuando:



Mi hijo(a) y yo nos diferenciamos en:



Esta diferencia podría producir conflictos cuando:



Mi hijo(a) y yo nos diferenciamos en:



Esta diferencia podría producir conflictos cuando:



Mi hijo(a) y yo nos diferenciamos en:



Esta diferencia podría producir conflictos cuando:



Similitudes entre nuestros temperamentos

Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



Mi hijo(a) y yo coincidimos en:



Esta similitud podría hacer que nos entendamos en:



La interacción entre el temperamento tuyo y el de tu hijo(a) puede tener un efecto poderoso sobre vuestra relación.
Al reconocer el papel del temperamento en el comportamiento de tu hijo(a) y del tuyo propio, se empiezan a entender las razones detrás de muchos de los conflictos que surgen.
También te descargan de mucha responsabilidad.
Ya que no todo el comportamiento del hijo/a es fruto de un apego dañino con el padre o la madre.

También se puede entender por qué pegar y dar gritos no ayuda.
Tu hijo(a) es una persona, tal y como lo eres tú.
Su temperamento, en principio, no debe ser modificado ni tampoco el tuyo.

Cuando ambos no coinciden, se deben buscar formas de solucionar las diferencia, sin disputas ni peleas, ni descalificaciones. Sino con entendimiento.
En consecuencia, sin heridas de la niñez.

Tú puedes encontrar la manera de respetar las diferencias y trabajarlas para que la relación funcione.

Durante los primeros años en el colegio, las relaciones sociales de los niños(as) se hacen cada vez más importantes.
Su progresivo interés en la amistad es un signo de su creciente independencia.

El mundo de tu hijo(a) está en expansión.
Está aprendiendo más sobre cómo piensan los/las otros/as, lo que creen, y cómo se comportan.

A veces, como madres sentimos que estamos perdiendo el control de nuestros niños(as) en esta etapa y definitivamente la perderemos en la adolescencia.
Te preocupan, sobre todo, las nuevas influencias a las que ellos/as están expuestos/as.

Pero esta es una parte importante y necesaria de su desarrollo.
Durante esta etapa aprenderán mucho sobre otras personas.
Y aún más, sobre sí mismos/as.

En esta etapa los niños(as) se ven enfrentados/as a situaciones complicadas por primera vez.
Tienen que resolver situaciones como:

• Solucionar conflictos con otros niños/as
• Comunicarse con otros/as, aunque les desagrade
• Defenderse solos/as
• Defender a otros/as
• Enfrentarse a chicos/as agresivos/as, matones…
• Ser leales, aún cuando sea difícil
• Ser amables, aún cuando otros/as no lo sean

Todas las habilidades y la confianza que tu hijo(a) haya adquirido en las etapas anteriores, serán una base fuerte para enfrentar estos nuevos desafíos.
Los/las niños(as) que se ven a sí mismos/as como capaces, es más probable que tomen buenas decisiones.

Los/as hijos(as) que se consideran comprendidos/as y aceptados/as por sus padres y madres, es más probable que se dirijan a ellos/as en busca de consejo y ayuda.

Los/las niños(as) que han visto a sus padres y madres manejar situaciones de conflicto, rabia y stress sin agresión ni violencia, es más probable que resuelvan sus propios conflictos de buena manera.

Los niños(as) que han aprendido de sus padres y madres cómo escuchar, comunicarse y tratar a otros con respeto, tratarán a sus iguales y a sus profesores de la misma forma.

Todo lo que has hecho en los años previos para establecer una relación fuerte y de confianza con tu hijo(a), le dará la fortaleza para enfrentar situaciones difíciles.

Para un/a niño(a), entender las piezas complicadas de una relación es un gran desafío.

Pero según vaya intentando, fracasando y teniendo éxito, aprenderá muchísimo acerca de los/las otros/as y de sí mismo/a.
Su empatía por los demás será mayor.
Y la comprensión de sus propias creencias y valores crecerá más y más.

La tarea más importante de los padres y madres en esta etapa es de apoyar y guiar a sus hijos/as.
Ellos(as) nos ven como sus modelos y guías.
Tenemos que ser las personas que queremos que nuestros hijos lleguen a ser.
Como sus primeros y más importantes profesores, les enseñamos, mediante nuestro propio comportamiento a:
• Respetar los derechos ajenos
• Ser amables
• Ayudar a otros/as
• Comprender cuando han herido a otro/a
• Corregir sus propias faltas
• Pedir disculpas de verdad
• Ser leales
• Comportarse con integridad
Esta etapa es importantísima porque es el puente entre la infancia y la adolescencia.
Podemos construir sobre los fundamentos que hemos creado en los años previos.
Y podemos sentar las bases para la etapa de independencia del/la adolescente.

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