Ser madres es un viaje enriquecedor, aunque a veces frustrante y agotador.
El desafío es enorme: tomar de la mano a un ser humano que comienza a vivir y dirigirlo hacia su edad adulta.
En el proceso habrá que enseñarle todo lo que necesita saber para ser feliz y vivir una vida correcta.

Hay épocas en que para tanto los padres como las madres este desafío resulta abrumador.
A veces, no sabemos qué hacer.
Otras, nada de lo que hacemos parece correcto.
Y, además, están todas las demás tensiones en nuestras vidas, lo que resulta difícil de superar.

La mayoría de nosotras aprende a ser madres haciendo camino al andar.
Tenemos poca información sobre el desarrollo del niño(a), así que confiamos en nuestros instintos o en nuestra propia experiencia de la niñez.
Como bien hemos aprendido, nuestra niñez, puede haber sido traumática, dejando heridas pendientes de sanar que vamos transmitiendo de generación en generación.
Nuestros instintos son reacciones emocionales, no pensadas adecuadamente. Incluso, a veces son negativas o violentas.

De esta forma , muchas madres piensan que la disciplina consiste en regañar y castigar físicamente.
Otras se sienten mal por no controlar sus emociones.
Y también están aquellas que se sienten simplemente desamparadas.

Aunque hay otro camino, una senda llamada “Disciplina Positiva”.
Disciplina significa “enseñar”.
La enseñanza se basa en fijar las metas para aprender, planear un acercamiento eficaz y encontrar las soluciones que funcionan de verdad.

“Los/as niños/as tienen derecho a la protección contra toda forma de violencia”
Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño y de la niña. Artículo 19

El ser padres y madres no es un destino, sino un viaje.

Vamos a comenzar pensando en las herramientas que necesitaremos para hacer que el viaje tenga éxito.
• La disciplina positiva es un enfoque de la crianza de los hijos(as).
• Es una manera de pensar.
• Se basa en cuatro principios de la crianza eficaz, centrándose en:
1. Identificar objetivos a largo plazo,
2. Entregar calidez,
3. Proporcionar estructura,
4. Comprender cómo piensan y sienten los niños(as), y solucionar de conflictos.

IDENTIFICACION DE TUS OBJETIVOS A LARGO PLAZO

Criar a un niño(a) desde el nacimiento hasta la edad adulta es una de las cosas más importantes que vamos a hacer en la vida.
Pero muchas de nosotras comenzamos este viaje sin pensar a dónde queremos llegar.

Vamos a pensar acerca de tus objetivos en la crianza de tus hijos(as).
Esos objetivos serán la base sobre la cual tú construirás tus habilidades de disciplina positiva.

Imagina la siguiente situación:
Es una típica mañana en tu casa. Tu hijo(a) se está preparando para ir a la escuela y se hace tarde.
¿Qué necesitas que haga?

En otras palabras, ¿Cuáles son tus objetivos de crianza para esta mañana?

Ejercicio – Ser madres

Haz una lista con cinco cosas que tú esperas que tu hijo(a) haga antes de salir de casa esta mañana.

1____________________________________________________________________

2____________________________________________________________________

3____________________________________________________________________

4____________________________________________________________________

5____________________________________________________________________

Ahora vamos a pensar en el tipo de objetivos que has puesto en la lista.

¿Has incluido metas para tu hijo(a) tales como?
• Vestirse rápido
• Desayunar rápido
• Obedecerte
• Hacer lo que tú dices de inmediato

Los objetivos anteriores son a corto plazo.

Los objetivos a corto plazo son aquellos que los padres y madres quieren que sus hijos(as) hagan de forma inmediata. Por ejemplo, es posible que necesites que tu hijo(a):
• Se ponga los zapatos ahora mismo
• Entre en la casa de inmediato
• Deje de pegar a su hermana ya.

Para los padres y madres, los días están llenos de intentos por satisfacer necesidades a corto plazo.
Esta es la realidad de ser padres y madres.
De hecho, muchas veces perdemos de vista las verdaderas metas que deseamos alcanzar.

Piensa en lo siguiente:

Tu hijo(a) ya es adulto/a.
Está a punto de cumplir 20 años.
Cierra los ojos e imagina cómo le ves a esa edad.
¿Qué clase de persona esperas que sea tu hijo(a) a esa edad?
¿Qué tipo de relación esperas tener con tu hijo(a) a esa edad?

Ejercicio – Objetivos de ser padres

Haz una lista con 5 características que tú esperas que tu hijo(a) tenga a la edad de 20 años.

1____________________________________________________________________
2____________________________________________________________________
3____________________________________________________________________
4____________________________________________________________________
5____________________________________________________________________

Ahora vamos a pensar en el tipo de objetivos que figuran en la lista.

¿Has incluido?:
• Que consiga resolver problemas de buena manera
• Una adecuada comunicación
• Que tenga una buena relación contigo
• Que te cuide cuando seas mayor
• Que sea empático(a) y respetuoso(a) con los demás
• Que distinga entre el bien y el mal
• Que asuma responsabilidades
• Que sea una persona honesta e íntegra
• Que sea leal con la familia y los amigos
• Que sea fiel con su pareja
• Que se pueda confiar en él/ella
• Que tenga motivación para resolver los retos difíciles
• Que tenga la capacidad de pensar de forma independiente y con su propio criterio y personalidad.

Los objetivos a largo plazo son los que los padres y madres quieren para sus hijos(as) cuando sean adultos/as.

Por ejemplo, tú desearías que tu hijo(a) llegara a ser:
• Amable y cooperador/a
• Reflexivo(a) y cortés
• Hábil para tomar buenas decisiones
• Honesto(a) y digno(a) de confianza
• No violento/a
• Que se preocupe por ti.
• Que sea un padre o madre cariñoso(a)

Los objetivos a largo plazo llevan tiempo alcanzarlos, por lo general, muchos años.
Aunque eso es el corazón mismo de ser padres y madres.

Los objetivos a largo plazo son los que los padres y madres quieren alcanzar cuando sus hijos(as) sean mayores.

Una de las cosas más difíciles de la crianza de los hijos(as) es conciliar nuestros objetivos a largo plazo con los de corto plazo – porque a menudo ambos entran en conflicto.

Volvamos al ejemplo de tu hijo(a) que se está preparando para ir al cole.
Es tarde y él (ella) tiene que desayunar, vestirse, cepillarse los dientes y salir de la casa a tiempo.

Todo lo que quieres lograr en ese momento es que tu hijo(a) llegue al cole a tiempo.
Tú estás nerviosa.
El (ella) hace las cosas lentamente y se deja distraer por otras cosas.
Tú estás estresada.

Puedes gritarle, o incluso pegarle – para lograr que se mueva más rápido.
En este momento a ti solo te interesa tu meta a corto plazo: conseguir que tu hijo/a
salga de la casa de inmediato.

Pero ¿Qué ocurre con tus metas a largo plazo?
Cuando le gritas para hacerlo/a reaccionar, ¿Estás pensando en tu meta a largo plazo sobre que él o ella aprenda a ser amable?
Cuando le pegas, ¿Le estás enseñando la forma adecuada de resolver los problemas sin violencia?

El modo en que actuamos en situaciones a corto plazo es un modelo para nuestros/as niños(as).
Es entonces cuando aprenden cómo enfrentar el estrés, según cómo lo hacen sus padres y madres.

Si gritamos y damos golpes cuando estamos estresadas, esto es lo que van a aprender a hacer en la misma situación.

Los padres y madres suelen reaccionar frente a frustraciones en el corto plazo de modo que bloquean los objetivos a largo plazo.
Los gritos y golpes sólo enseñarán a tus hijos(as) lo contrario que tú quieres que aprendan a largo plazo.

Cada vez que reacciones de esta manera, te pierdes la oportunidad de enseñar a tus niños(as) la mejor manera de hacer las cosas.

Algo que frustra mucho a las madres separadas, madres solteras e incluso en muchas ocasiones madres con parejas, es que toda “la carga” es para ellas.
Se sienten enfadas, utilizadas y dolidas.
No sienten la fuerza de tirar hacia delante, porque tienen la carga mental de la injusticia, de la víctima ¿Por qué a mi?.
No ven salida a su situación y se resignan, que no aceptan y aparece el enfado y la venganza.
Sin ayuda o la ayuda que obtienen, va en contra de lo que necesitan , al final, son discusiones con más carga mental aún.

Imagina la bomba explosiva que hay en tu mente y que se refleja en tu cuerpo y tus actos.
Cuando actúas con tus hijos/as con tanta carga emocional negativa, cómo decía antes, vas reaccionando, sin pensar que estás pagando todas tus heridas y frustraciones con tus hijos/as.
Eso te hace sentir culpable y sobreproteges.
Habías planificado tus metas a largo plazo, pero tu energía mental negativa se queda lamentándose en el corto plazo y te olvidas de ellas.

Quiero que tomes conciencia de este círculo vicioso.
En esta posición eres débil, tu hijo/a es débil y presa fácil de depredadores/a manipuladores/as.

Por ejemplo:
Tu hijo/a está entrando en la adolescencia y quiere que le dejes más tiempo para salir con sus amigos, pero tú te niegas en rotundo, con mensajes como:
– Por qué tengo que estar todo el día discutiendo con él/ella.
– No hace caso
– Claro como con el padre hace lo que quiere…
– Yo soy la única que establezco reglas, como siempre toda la carga es para mí…

Ante estos pensamientos ¿Cuál es el resultado?
Conflictos continuos con los/las hijos, desbordamiento.
Necesidad de que pare esa situación, poca autoestima y autoconfianza.
Los/las hijos/as deciden ir a vivir con el otro progenitor. Culpa y falta de competencia.

Ante esta situación, vamos a ver:

¿Cómo satisfacer tanto tus objetivos a corto plazo como los de largo plazo?

Una de las claves para la eficacia de la disciplina es ver los retos a corto plazo como oportunidades de trabajar en tus objetivos a largo plazo.

Cuando estés fatigada y estresada, piensa que es una señal de que tienes la oportunidad de enseñarle a tu hijo(a) algo importante, algo mucho más importante que el que se ponga los zapatos rápidamente.

Con las técnicas que hemos trabajado en el programa, eres más consciente de ti misma, más amable, te entiendes y así eres capaz de ofrecerle el espacio y la oportunidad que tu hijo/a necesita para desarrollarse de una manera adecuada y sana.

Tú tienes la oportunidad de enseñar a tu hijo(a) cómo:
• Manejar el estrés
• Comunicarse respetuosamente
• Manejar los conflictos sin agredir física o verbalmente
• Tener en cuenta los sentimientos de otras personas
• Lograr tu objetivo sin hacer daño a otros/as física, o emocionalmente. Sin traumas.

Cada vez que te sientas frustrada, tienes la oportunidad de ser un modelo de conducta para tu hijo(a).
Al saberte controlar y controlar la situación, le enseñas cómo hacer frente a su propia frustración.



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